lunes, 31 de enero de 2011

PODER DE LA MÚSICA

Después de la sesión del último miércoles con los jóvenes de la Aldeas Infantiles me confirmó, una vez más, el poder impresionante que tiene la música. 


Al inicio de la sesión, en la parte teórica, les comenté que ese día íbamos a bailar... entonces me acribillaron a preguntas...¿cómo?, con ¿qué música?, ¿porqué?... me pidieron que les enseñara algunas canciones, si eran nuevas, si las conocían, si ellos podían pasarme músicas... vaya toda una expectativa... en respuesta al ¿cómo? les dije que una después de la otra... y así fue. Fuimos bailando con la PROGRESIVIDAD que propone la Biodanza.


Al inicio todo eran risas y miradas... al poco de proponer los ejercicios se fueron interesando más y entregándose más a la vivencia... al final de clase, simplemente, no querían parar de bailar... y me dijeron... puedes poner otra? seguimos? ya se acabó? 


Así queda el registro... la música hace vibrar... y nos hace recordar cuan bueno es bailar. 


Según Rolando Toro "Las investigaciones acerca de la relación entre música y organismo son abundantes y extremadamente sugerentes. En el campo de la Músico-terapia, se ha probado la influencia de ritmos musicales sobre el ritmo del corazón y de ciertas músicas sobre la presión arterial. Creemos, por lo tanto, no exagerar cuando afirmamos que la percepción musical es una experiencia de totalidad. Percibimos la música con nuestro aparato cognitivo, con nuestra sensibilidad, con toda la gama de nuestras emociones, con nuestros instintos, con nuestros órganos y, en suma, con todo lo que nuestro sistema viviente representa".


En Biodanza se trata de danzar la alegría, el misticismo, el romanticismo o la vitalidad de la música, no simplemente su ritmo. Lo importante es la interpretación emocional y no simplemente la secuencia sonora. 


En Biodanza lo que se propone es hacer un cambio interno en la percepción, y un paso más allá en la implicación de uno con lo que está viviendo... Uno puede simplemente escuchar una canción... o uno puede realmente vivir-la, vibrar-la, ser la música. 


Se diferencia entre ser un simple danzarín... 


"Cuando el danzarín pone en acción sus movimientos, ajustándolos a necesidades expresivas, estéticas o de representación. Está tomando el comando de una serie de funciones vinculadas a la identidad. Entre ellas podemos mencionar los movimientos voluntarios, el desplazamiento dentro del espacio, la semántica expresiva en relación a ciertos códigos gestuales, la búsqueda consciente de algunos efectos y la coordinación  de los distintos movimientos en función de la temática, la coordinación auditivo-motora y viso-motora, la localización en torno a otras figuras referenciales y relacionales, la introducción espontánea de elementos de fantasía, etc.El danzarín pone en acción toda su capacidad de juego, equilibrio, coordinación y expresión."


O ser la Danza...



"Este camino fue ocasionalmente descubierto en las ceremonias pertenecientes a las religiones arcaicas, en ciertas danzas místicas, de éxtasis y en algunos estados inducidos por ácidos lisérgico, mescalina o psilocibina. En estos casos el tonus y la armonía del biosistema corporal entrena en conexión inmediata con la armonía cósmica. En estos casos el individuo ingresa a un estado vivencial en el que él “es” la música.

La música danza al individuo, y entonces no hay individuo sino danza. La identidad se disuelve en una especie de matriz del universo que está en movimiento orgánico, en que cada elemento forma parte de la danza mayor. La danza cósmica consiste en el viviente interjuego de todas las fuerzas presentes.

Para conseguir el estado de trance necesario que permita al danzarín llegar a “ser la danza” es necesario partir de la casi inmobilidad, en un estado de tonus “abierto” a los impulsos propioceptivos espontáneos. Un estado incondicional y receptivo, libre de todo propósito. En estas condiciones el individuo “permite” que la música se infiltre en su organismo e induzca el estado cenestésico.

Ser la danza constituye una experiencia ya que en el fondo se síntoniza el biosistema humano con el biosistema cósmico. Esta es la más poderosa fuente de renovación y energetización.
armonía del biosistema corporal entrena en conexión inmediata con la armonía cósmica. En estos casos el individuo ingresa a un estado vivencial en el que él “es” la música.

La música danza al individuo, y entonces no hay individuo sino danza. La identidad se disuelve en una especie de matriz del universo que está en movimiento orgánico, en que cada elemento forma parte de la danza mayor. La danza cósmica consiste en el viviente interjuego de todas las fuerzas presentes.

Para conseguir el estado de trance necesario que permita al danzarín llegar a “ser la danza” es necesario partir de la casi inmobilidad, en un estado de tonus “abierto” a los impulsos propioceptivos espontáneos. Un estado incondicional y receptivo, libre de todo propósito. En estas condiciones el individuo “permite” que la música se infiltre en su organismo e induzca el estado cenestésico.

Ser la danza constituye una experiencia que se sintoniza con el bio sistema humano, con el bio sistema cósmico. Es una poderosa fuente de energetización y renovación"
 (Rolando Toro, La Música en Biodanza)




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