viernes, 11 de febrero de 2011

SINERGIAS y SINCRONICIDAD

 La Sinergia es la integración de elementos que da como resultado algo más grande que la simple suma de éstos, es decir, cuando dos o más elementos se unen sinérgicamente, crean un resultado que aprovecha y maximiza las cualidades de cada uno de los elementos. Un ejemplo sencillo, ya que estamos hablando de cibernética, sería una computadora. Imaginemos por un momento los tornillos, el metal, las partes plásticas, el software y el hardware en forma separada. ¿Verdad que eso no es una computadora?



Sincronicidad es una palabra creada por el psiquiatra suizo C. G. Jung. La concibió para describir la curiosa ocurrencia de dos o más eventos a los que alguien les  adjudica una significación o un sentido igual o similar, sin que en realidad exista una conexión de causa-efecto posible entre ellos.  
Es la ocurrencia simultánea de unos eventos que corresponden a un mismo sentido, sin que haya entre ellos relación de causa y efecto.
Yo creo que los acontecimientos sincronizados, son una señal de que nos hallamos recorriendo el sendero adecuado, que no somos meros observadores, sino participantes de una red cósmica interconectada. La sincronicidad es un resultado. Cuando entramos en sincronicidad con el Universo, a través de nuestro cambio interno; los llamados "milagros comienzan a surgir en la vida de forma cotidiana”.


Dentro de Biodanza ocurre una sintonía entre el sentir y el hacer, integrando la afectividad con la motricidad. 


Pasamos a tener vivencias integradoras, que nos descubren a un nuevo nivel de relaciona miento con el mundo.


Potenciando el vínculo con uno mismo, con el otro y con el todo. Pasamos a formar parte de este todo. En primera persona. Sintiéndolo, no imaginándolo o planteándolo como hipótesis.  
Si admitimos la idea de la sincronicidad, entonces, nuestra vida cobra un nuevo sentido; todo acontecimiento de ella y toda persona que intervenga, obedecen a un sentido y no nos sentimos como víctimas.
Si admitimos que estamos conectados al Universo, aceptamos el hecho de asumir más responsabilidades, incluso cara a los demás.
Lo que significa, "hacernos cargo de nuestra vida". Las personas felices y eficaces tienden a abrazar este concepto de «unidad».
Para ellas, todo lo que ocurre contribuye al sentido de su vida. Confían en que las circunstancias se sincronizarán a su favor.Nada de lo que aparece en nuestra vida, se puede fundamentar como algo exterior a nosotros, que nos cae del cielo; las hemos creado nosotros.
Algo que estaba latente en nuestra mente y se materializa en algo real que encuentra su expresión en la vida, ya sea una pareja, un trabajo, una ruptura, etc.
Esto lo hacemos sincronizando nuestra inquietud interna, nuestros pensamientos, con determinados sucesos que ocurren, pero que reflejan con la misma exactitud que un espejo, aquello que estábamos sintiendo o pensando en un momento determinado.
La sincronicidad es mágica, porque al ver como se expresa algo que estaba en nuestro interior, nos damos cuenta de que nuestra vida responde a un patrón determinado.
La sincronicidad es una ley que funciona, incluso, en pequeños detalles cotidianos; cuando un día, modificamos nuestros pensamientos acerca de algo y, de repente, empiezan a ocurrir cosas relacionadas con ese cambio de actitud mental. 


Algunos físicos han propuesto una nueva explicación de la realidad otorgando a la intuición y a la creatividad la posibilidad de llevarnos aún más lejos en el conocimiento de lo real. En esa línea, nuestra propuesta consiste en que se reconozca a las coincidencias (sincronicidades) que tienen significados íntimos para el sujeto, el mismo valor que se da a los órdenes cuantitativos.


El físico David Bohm, antiguo colaborador de Einstein, utiliza la metáfora del holograma como punto de partida de una nueva explicación de realidad: el orden plegado. Según esta visión, que se recoge en su obra “La totalidad y el orden implicado”, fruto de cuarenta años de investigación física y filosófica, en cualquier elemento del universo se contiene la totalidad del mismo: la parte está en el todo, y el todo está en la parte. Detrás de la apariencia del orden desplegado existe un orden implicado, afirma. 


Además, para él, “la conciencia (pensamientos, emociones, deseos, voluntad, toda la vida mental o psíquica) está básicamente en el orden implicado como lo está la materia, y, por consiguiente, no es que la conciencia sea una cosa y la materia otra, sino más bien que la conciencia es un proceso material y está ella misma en el orden implicado, como lo está toda la materia, y que la conciencia se manifiesta en algún orden explicado, como hace la materia en general”. Según su hipótesis, la diferencia entre la materia y la conciencia se encuentra en el estado de sutilidad, “la conciencia es posiblemente una forma más sutil de materia y de movimiento, un aspecto más sutil del holomovimiento.


Las coincidencias significativas (las sincronicidades) permiten que se abran grietas en nuestra visión homogénea del universo, con ellas se rompe la rígida comprensión que tenemos y se flexibiliza esa comprensión. Al flexibilizarse, la realidad manifestada puede tornarse transparente y a partir de ahí surgir el movimiento, la luz, el color, el sonido, la no forma y, con todos ellos, la potencia creadora.”
(Fragmento de un artículo de TENDENCIAS 21)

2 comentarios:

  1. que bueno texto! muy esclarecedor - porque es frecuente mezclar esos conceptos - gracias!

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  2. Excelente artículo, muchas gracias por compartirlo.

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